miércoles, 30 de septiembre de 2015

José Rafael Colmenares Anzola - Reseña

De mirada penetrante y conversar pausado, el protagonista de esta historia es dueño de una de las voces más seductoras, convincentes y encantadoras de la radiodifusión regional, un hombre de comentarios acertados y melomanía certificada que se ha sabido ganar, con su simpatía natural e innegable espontaneidad, el cariño de quienes lo viven, el respeto de quienes lo oyen y la admiración de quienes lo conocen.

Nacido en la capital del país, este caraqueño de cuna y barquisimetano de corazón, llegó a la ciudad crepuscular con título de bachiller en mano, proyectos en mente y sueños en el corazón. Hijo de un par de tocuyanos de pura cepa que huyeron del inminente colapso que se apoderaría de Caracas, un José Rafael joven y entusiasta se consiguió a sí mismo gratamente sorprendido al descubrir una ciudad de tranquilidad abismal, paisajes bucólicos y espacios impecables, una tacita de plata que, entre climas agradables y rincones acogedores, logró clavarse en su alma hasta convencerlo, sin mucho esfuerzo, de que sería aquí, en Barquisimeto, donde pasaría el resto de su vida.
Tras su arribo, la urbanización El Pedregal se convirtió en su casa materna, esa que enclavada entre la abundancia de la naturaleza y el espectáculo de las vistas cercanas, le brindó la oportunidad de forjar nuevos lazos de amistad que se fueron fortaleciendo cada vez más, afectos y confianzas que se mantienen intactos hasta el sol de hoy y que, incluso, lograron romper la barrera del tiempo y las inclemencias de esa distancia que, por razones de estudios, lo mantuvo alejado de su nuevo hogar durante unos cuantos años, para luego regresar con el único y firme propósito de trabajar en pro de la ciudad que le había abierto sus puertas y lo había hecho sentir como en casa.

¿Quién es José Rafael Colmenares Anzola?
Tras probar los sinsabores de la Veterinaria y descubrir que la Administración no era lo suyo, este melómano por naturaleza y fanático fiel del béisbol, finalmente cayó en cuenta de que su verdadera vocación era, y desde siempre había sido, la Comunicación Social, una carrera que le permitiría desplegar sus pasiones, especializarse en lo que más le gustaba y compartir sus conocimientos haciendo uso de esas virtudes de periodista nato, investigativo, profundo y culto que, sin darse cuenta, lo habían acompañado desde muy joven.
Así, un buen día José Rafael decidió prepararse hasta convertirse en ese personaje de medios que todos conocemos, en un excelente periodista que, como profesional integral, recorrió los senderos de la publicidad, probó las mieles  de la televisión, escribió las líneas del medio impreso y se especializó, finalmente, como locutor, convirtiéndose en ese hombre de gustos definidos y voz cautivadora que se adueñó de los micrófonos de un dial que le permitió hacer realidad su sueño de infancia: Compartir con muchos su pasión por el Jazz.
Hoy día, es uno de los locutores más emblemáticos de la ciudad, un barquisimetido hasta más no poder que dejó de lado sus raíces caraquistas para convertirse en una de las voces del Cardenales de Lara, timbre inconfundible de Fama 98.1 FM que, a través de sus programas "En la Vía” y "Conexión Jazz” nos acompaña con su acertada selección musical e interesantes comentarios, regalándonos momentos agradables y ratos increíbles.

Fuente: elimpulso.com/seccion/gala
Por María Andrea Jiménez

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